Avanza en tu negocio con la regla de los 1.000 días

Entre los principales inconvenientes que veo cuando alguien me pregunta como iniciar un negocio, sea del tipo que sea es “como hacer que las cosas ocurran”, como hacer que avancen.

La verdad es que a veces nuestro negocio no crece tan veloz como nos gustaría. Es difícil entonces hallar la motivación para continuar trabajando porque no vemos recompensa inmediata por nuestros esfuerzos.

Deseo introducir acá un término que me parece indispensable para cualquier emprendedor:

La Regla de los mil días

Te va a costar por lo menos uno con cero días llevar tu negocio al nivel que quieres. Al punto en el que puedes vivir de él y comenzar a meditar en otras cosas (tal vez otros negocios).

Este concepto no es mío. Lo aprendí de Dan Andrews e Ian Schoen, de Lifestyle Business Podcast y TropicalMBA, 2 emprendedores refulgentes cuyo negocio (muebles y accesorios para mascotas y barras de bar portátiles) factura ya más de 1 millón de dólares estadounidenses al año y que comparten sus propias experiencias sin guardarse nada de nada.

La primera vez que lo escuché me resistí a la idea de tener que esperar prácticamente 3 años para poder ver resultados consistentes en mi negocio, mas la realidad es que poquito a poco debí asumir esta regla como algo cierto. En mi caso en particular aproximadamente ha ido ocurriendo de esta manera y dudo mucho que sea por casualidad.

Dan Andrews divide estos mil días en cuatro fases más o bien menos:

Antes de los 1.000 días (el deseo, el ansia)

Sientes que deseas hacer algo provechoso, que te ayude a ocupar el vacío o la insatisfacción que sientes profesionalmente por la razón que sea. No te gusta tu trabajo, no te sientes valorado en él, no ves posibilidades de prosperar, te encuentras anclado, etc.

En esta fase básicamente nadie cree en ti. Mucho menos tu familia y amigos, con los que intentas hacer equipo para empezar tu negocio.
En ocasiones mismo te preguntas qué estás haciendo, si esto sirve para algo, si cualquier día llegarás a algún sitio.

Tal vez has empezado a redactar un weblog e procuras hacer dinero con programas de afiliados mas nada remarcable.

Día 1 a 333 (La enorme esperanza)

En esta fase das un paso adelante y decides dejar de intentar persuadir a tus amigos y familia de que se puede conseguir dinero a través de internet, para empezar a relacionarte con otros emprendedores. Gente que como tú lo está intentando todo y comparte exactamente la misma mentalidad.

Comienzas a hacer algún trabajo freelance o conseguir algo de dinero en pequeños negocios. Todo pan para el día de hoy, apetito para mañana. Pero por lo menos empiezas a ver dinerillo, si bien sea escaso.

Muchos abandonan en este punto. Tú prosigues adelante.

De esta manera llegas a la tercera fase.

Dia trescientos treinta y cuatro al 666 (¡ahora sí!)

Empiezas a tener clientes y bastante trabajo… quizá demasiado. Tu familia y tus amigos no comprenden muy bien a qué te dedicas. Saben que “trabajas en internet”, pero solamente.

Historia verídica: una amiga me dijo una vez “Es más fácil si en el momento en que te pregunten a qué te dedicas simplemente respondes que eres traficante internacional de armas. La gente se quedará satisfecha y no perderás el tiempo explicando algo que al final pocos entienden”.
Le hice caso y me ahorré muchas conversaciones que no llevaban a nada. Quien tiene verdadero interés profundizará en tu ocupación real. El resto, pensará que eres gracioso (o bien no) y ya está.

En este punto todo se vuelve un tanto una insensatez, la verdad.

– Estás hasta las orejas de trabajo y cuando contratas freelancers todo son incovenientes y problemas
– Gastas dinero en cosas que parecían útiles, pero han resultado una pérdida de recursos
– Te atacan los mil males cada vez que un posible acuerdo con un cliente no sale como esperabas o bien te afirman “valoraremos su propuesta”
– Un día te das cuenta de que te metiste en esto para tener más control sobre tu tiempo libre y, sin embargo, no haces más que trabajar

Día 664 a mil (El sol comienza a brillar)

– Te vas centrando en solucionar los problemas que realmente te hacen avanzar
– Te relacionas habitualmente con otros emprendedores, no con cualquiera, ya has ido eligiendo sin darte cuenta, aquellos con los que realmente tienes puntos de vista en común
– Sabes distinguir que ideas tienen potencial real y cuales son una pérdida de tiempo manifiesta
– Te has dado cuenta de que invertir parte de las ganancias en crecer y optimizar tu negocio es clave. No todas las ganancias son beneficio y no todo cuanto ganas pasa directamente a tu bolsillo.
– Comienzas a disponer de tu tiempo y puedes tomarte los días que antes no podías, pero siempre y en todo momento sostienes un ojo en tu e mail “por si acaso”
– En definitiva, el caos empieza a parecerse bastante a lo que habías soñado para ti casi mil días atrás

¿Qué sucede tras el día 1.000?

Bueno, el objetivo tras el día mil es hacerte desaparecer de tu propio negocio.
Es decir, modelar tu negocio de forma que este pueda seguir marchando sin ti. Tú eres el dueño, no un trabajador de tu propia empresa como hasta el momento.

Para ello:

– Tendrás una persona que controle el negocio por tí y te mantenga al día de lo indispensable (idealmente un Project Manager)
– Habrás sistematizado y automatizado todos y cada uno de los procesos (que naturalmente constarán por escrito detalladamente)
– Puedes dedicarte absolutamente a la parte creativa del negocio para continuar creciendo o aun crear otros negocios
– Tienes las finanzas bajo control 100 por cien y sobre todo el cash flow (el flujo de caja)

Eres el dueño de tu vida. Ha sido un proceso largo y duro en el que a veces no se veía la luz al final del túnel. Has fracasado en muchas ocasiones, mas siempre te has levantado y has aprendido de los fallos cometidos.

Nadie muere por desplomarse al agua y hundirse. Uno muere cuando no saca la cabeza para tomar aire.

La regla de los mil días está clara, pero…

¿De qué manera hacer que las cosas avancen durante ese largo peregrinar por el desierto?

1. Define EL OBJETIVO. ¿Qué quieres lograr? ¿Qué objetivo concreto deseas alcanzar?

dos. Identifica LOS PASOS. ¿Qué pasos son precisos para acercarte a ese objetivo? Detallalos.

tres. Hazlo en MODO PILOTO AUTOMÁTICO. Cuando dejas de meditar demasiado en las cosas y te centras en hacer, hacer y hacer, es cuando empiezas a ver desenlaces.
El exceso de análisis y estimar tenerlo todo bajo control nos frena.

Todo esto irónicamente simple, pero la mayoría de la gente complica el proceso de forma innecesaria.
Cuando has tomado la resolución y has trazado el camino, pensar te distancia de tu objetivo, al paso que hacer te acerca al mismo y te transforma en imparable.

Add a Comment